Inauguración año académico 2026, Instituto de Filosofía: conferencia de dra. Sandra Meza Fernández “De las máquinas de enseñanza a los ecosistemas de aprendizaje: dispositivos maquínicos, semiosis y captura del sentido”.
20 de May 2026
El Instituto de Filosofía y la Carrera de Pedagogía en Filosofía UV tienen el agrado de invitarles a la ceremonia de inauguración de su año académico 2026.
En esta ocasión, contaremos con la distinguida presencia de la Dra. Sandra Meza Fernández, quien impartirá la conferencia titulada “De las máquinas de enseñanza a los ecosistemas de aprendizaje: dispositivos maquínicos, semiosis y captura del sentido”.
La actividad se realizará en la Biblioteca de la Facultad de Humanidades y Educación, ubicada en Prat 677, Valparaíso, el lunes 25 de mayo a partir de las 12 horas.
La Dra. Meza es académica del Departamento de Estudios Pedagógicos de la Facultad de Filosofía y Humanidades De la Universidad de Chile.
Respecto de la línea de investigación abordada por su conferencia, la Dra. Meza ha señalado que: “La historia de los dispositivos tecnológicos en educación puede leerse como una promesa sostenida: liberar al sujeto de la instrucción repetitiva para que aprenda con mayor autonomía. Desde las máquinas de Pressey y Skinner hasta los micromundos de Papert y los entornos inmersivos contemporáneos, cada generación tecnológica prometió devolver al estudiante su protagonismo. Los ecosistemas de aprendizaje mediados por inteligencia artificial parecen ser la culminación de esa promesa —y esta charla se argumenta que, bajo ciertas condiciones, pueden serlo.
Mediante una genealogía crítica de los dispositivos maquínicos en educación, se examinará qué cambia cualitativamente cuando la IA ingresa al proceso semiótico. Se argumentará que los modelos de lenguaje a gran escala no producen semiosis: la amplifican o la interrumpen, dependiendo de si hay un sujeto que ya esté interpretando. Cuando ese sujeto existe —cuando el pensamiento humano es precedente— la IA puede operar como par creativo: un interlocutor asimétrico que expande las cadenas interpretativas, multiplica perspectivas y potencia el juicio sin reemplazarlo. Cuando ese sujeto está ausente, el ecosistema captura el lugar del sentido sin generarlo.
La distinción no es técnica sino pedagógica, y es urgente: ¿cómo diseñar situaciones de aprendizaje donde la precedencia del pensamiento humano no sea un supuesto, sino una condición garantizada? ¿Qué tipo de vínculo pedagógico hace posible que la IA funcione como par creativo y no como sustituto? Y desde ahí, la pregunta que convoca este año académico: ¿puede una pedagogía orientada a la producción de sentido habitar críticamente estos ecosistemas y reorientarlos hacia el pensamiento genuinamente propio?”

